Reflexión

 

– Sentada en el quicio de la puerta, una anciana lloraba, me acerque, la pregunte, ¿por qué llora mujer?

-A lo que ella respondió, ¡no tuve tiempo!

¿Tiempo para que? Ella me miro indicándome que me sentara a su lado, así lo hice.

¿Vive sola? -pregunte-

-Si, tengo hijos y nietos decía con voz quebrada, pero, no tienen tiempo para mí.

-Cuando mis hijos eran pequeños, mis manos siempre estaban ocupadas, en otros quehaceres durante el día.

– Eran otros tiempos Sra., la dije.

-Hable con mi hijo y le dije: Hijo mío, mis manos estaban muy ocupadas

En otros quehaceres durante el día; él tiempo era escaso para jugar contigo, ha esos pequeños juegos que me pediste.

Nunca tenía suficiente tiempo para ti, lavaba tu ropa, cosía y cocinaba.

-Pero, cuando me traías tu cuaderno de dibujos para colorear, y me pedías que, por favor, compartiera tu felicidad, yo decía: Un poco más tarde, hijo.

-En la noche te metía en la cama, rezábamos las oraciones, apagaba la luz, y luego de puntillas caminaba, sin hacer ruido hasta la puerta.

-Me hubiera gustado permanecer un minuto más, la vida es corta, los años pasan deprisa, muy deprisa, casi sin darnos cuenta.

-Crecen demasiado rápido, ya no están a nuestro lado.

-Los Secretos a confiar, los libros de dibujos guardados, ya no hay juegos que jugar.

-No más besos de buenas noches, ni oraciones que escuchar, todo es parte del ayer, es leyenda del pasado.

-Mis manos, que estaban tan ocupadas, ahora están adormecidas y quietas.

-Los días son largos y difíciles de llenar, yo quisiera poder regresar y hacer, esas pequeñas cosas que un día me pediste que hiciera.

-¡Sí! si pudiera regresar el tiempo, te ayudaría a cumplir tus sueños, si, los tuyos, que se convertirían en míos, leeríamos ese cuento, que un día, dije que no tenía tiempo, hoy dejaría todo, todo y juntos sin perder un solo segundo, luchando por lograr metas, cumplir sueños, ayudándote a levantarte una y otra vez, dando un paso tras de otro, hasta llegar a la cima, hasta llegar a la graduación con honores, en la más hermosa carrera “Ser Madre” si pudiera regresar el tiempo, nuestro tiempo.

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Reflexion porción Maria Santos Casado sí Distribuye Bajo Una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional 

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By Naykara

Te Amare


I love u Naykara

Hoy siento, que vivo,

Mi aliento se funde, entre tu cuello desnudo

Me siento libre, como una hoja al viento

Buscando, una aurora cubierta de alientos

Dejando escritos entre sueños dormidos

Caminando unidos por lagos de agua cristalina .

*******

¿Será la luna, el sol o una estrella?

La que me monte en tu grupa

Vamos, amor vuela

Es tiempo de seguir amando

De caminar por la misma senda

Aquella, que entre piedras de río

Cruzábamos, dejando nuestra huella.

*******

Será, lo que quieras amor que sea, será

Lo que nosotros deseemos que sea

Armémonos con frenesí, sin pensar

Solo sentir, y viajemos juntos

Por este manto cubierto de estrellas.

*******

Olvidemos, el camino pedregoso 

Te amaré como ama la noche

Entre gemidos y quejas.

******* 

Te amaré como ama el Niño

Entre sabanas blancas

cubiertas de espera

Te amaré como ama el anciano

Entre un quizás y un pudiera.

*******

Autora:Maria Santos Casado

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Te Amare por Maria Santos Casado se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

By Naykara
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Arantxa y el Pegaso Azul

Arantxa y el Pegaso Azul

Con este libro infantil, deseo que los más pequeños “vuelvan a soñar y escuchar y que retomen el amor a la lectura porque esos sueños serán el recuerdo del mañana”, del respeto, a lo que físicamente no podemos ver ni tocar pero sí sentir en nuestro mundo niño interior.

By Naykara
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El te Amo de la Violencia

El te Amo de la Violencia

Palibrio • 1 year ago
“El te amo de la violencia”, Maria Santos Casado. Una historia sobre la lucha de una mujer contra la violencia machista de su esposo.
Por la fuerza trágica de la veracidad de la obra y por la honestidad de su autora en la narración, la historia está llamada a cumplir con el propósito para el cual fue concebida: Que todas las mujeres, hombres y niños que sufren maltratos “rompan su silencio y defiendan sus derechos porque somos seres únicos en nuestra individualidad y merecemos respeto como tal”.

By Naykara

MISERIA

el barco

La noche

se volvió inquieta, las luces del globo terráqueo mareaban la mente del ciudadano nocturno, que al sonido del viento y el murmullo del agua se mecía en un viejo barco reciclado de guerra. La suavidad de su voz envolvía de aromas a las sirenas de turno. Las copas jugaban con las burbujas de champaña que se mecían una y otra vez entre las manos de los caballeros de frac, mientras, en un ala olvidado del barco, las ratas se sientan junto al dolor y la miseria.

-Los de pantalón remendado, quizás, solo un viejo puente, junto a una hoguera. Es el barco de la burla de la vida, de la abundancia y la escasez.

En el horizonte las olas danzaban y se erguían cubriendo el gran barco, mientras en el interior las voces se perdían hacia un fondo lleno de tinieblas, de algas oscura.

-A gritos nacidos desde la profundidad de sus almas, y con los corazones rotos de dolor, partían, aun tenían esperanza, lagrimas recorrían por sus mejillas sin ser vistas, firmes por forjar un futuro ante un destino incierto.

-¿Josefina, que llevas para el viaje? Pregunta Juliana la mayor de las tres, ¿Qué llevo rapaza? ¡Solo mi banca de madera, para sentar mis huesos viejos, de esta manera, tendré fuerzas para labrar la tierra que espera!

-Las tres amigas, se miraron, sus ojos decían todo, no sintieron el arranque del barco, fijas a su vieja tierra se fueron perdiendo en el horizonte gris, ante una vida, ¡o lo que les queda de ella! Incierta.

-Con maletas de madera rústica, llenas de sueños, y chorizo y jamón, partían al mundo de los hijos olvidados, sin tierra.

-Es el barco del dolor, de las secuelas de la guerra, ¡del horror y la miseria!

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El Barco de la Vida por Maria Santos Casado está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-NoDerivatives 4.0 Licencia Internacional

 

By Naykara

Nana a mi hija india

nana a mi hija india

La brisa suave, te envuelve mi niña

duerme ángel de mis vientos

que yo te enseñaré a vivir

a caminar y a soñar,

por qué eres parte de mí.

                                                                 ************

Te enseñaré a esperar

paciente desde la calma

y la plenitud, como

la arena blanca espera

a las olas del mar.

                                                                   **********

Como los arboles de las montañas

esperan del cielo el manantial,

duerme, mi pequeño ciervo veloz

duerme acurrucada,

entre el calor de mi pecho,

duerme, mi pequeño gran amor.

                                                                    *********

Autora: Maria Santos Casado Licencia Creative Commons Nana a mi hija india por Maria Santos Casado está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-NoDerivatives 4.0 Licencia Internacional .

By Naykara

Años Ancianos.

 

Niña, adolescente, adulta

Madre, abuela octogenaria

Son tus dones de Sra.

Que a la humanidad

Tú clamas.

 

Dime mujer, donde habitan

Hoy tus sueños y tus canas,

Quizás vivan olvidados, entre

Unas sabanas blancas.

 

Tu caminar se hace lento,

Acaricias los senderos

De Hojas secas y marchitas

Con tus pies, llenos de grietas.

 

Tus manos cansadas tiemblan

Esperando una caricia,

Cuya espera se hace eterna

No percibes ni la brisa.

 

Nadie te admira, aquel niño que

Entre tus brazos dormías, que

Abrazabas, adorabas,

Solo te envía sonrisas,

Será miedo, pues no quiere

Tocar ya tus canas frías.

 

Sientes que ningún lugar

Te sirve ya de morada

Tan solo te pertenece

Una lapida olvidada.

 

Tus arrugas surcos plenos

De inmensa sabiduría

Han marcado ya tu piel

Las huellas del sufrimiento.

 

Con la Mirada fija y observando

El ir y venir, de los que ya,

Te olvidaron,

Mujer, de Años pasados.

 

Permaneces callada, vives

En el silencio, observando

En el ocaso la marcha

De los atardeceres.

 

Será que alguien te olvido,

O tan solo clamas calor

Para el frío del olvido.

 

Será que alguien ya olvidó

Cuando tu piel fue lozana

Cuando tus tersos labios

Se enjugaban con el Alba.

 

Tus pies yacen inertes,

Auxilio pide al cielo,

Líbrame ya de estos fueros

Y tómame entre tus brazos.

 

Pues camine mil senderos,

Ilumíname con tu faro

Este cuerpo ya cansado

Que no quede en el olvido

A merced del desamparo.

Autora: María Santos Casado

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Años Ancianos por Maria Santos Casado está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-NoDerivatives 4.0 Licencia Internacional 

By Naykara

Nuestro Lago

Los susurros de la noche, sosiegan mi alma

un escalofrió, recorre mi cuerpo

mientras, por las aguas de ese lago

se filtran  recuerdos de noches pasadas.

*******

Las cortinas a medio abrir

dejan entrar los suspiros

del verano, que lentamente se esfuman.

*******

Los vientos octubrinos se reprimen

en el viejo  lago, que se niega a olvidarte,

noches de luna llena,anunciando 

escarcha ,llenan nuestro lago

de hojas otoñales,

 el invierno esta cerca.

*******

Nuestra orilla se viste de colores,

de hojas secas, tejiendo,

 una alfombra persa,  a 

nuestros cuerpos desnudos

tendidos y entrelazados,

señalando un destino,

las nieves perpetuas.

*******

El lago se cubre de un manto blanco,

el viento compañero,vestido de niebla

llega a la cita, siempre  el primero.

*******

En medio de ellos,

la orquídea inerte,

sin hablar,  fría y tiesa.

Testigo indiscreto  del amor

de nuestro amor,

de nuestro lago

 silencioso .

*******

Licencia Creative Commons

Nuestro Lago por Maria Santos Casado está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-NoDerivatives 4.0 Licencia Internacional .

 

By Naykara

Vientos del Desierto

tuareg

 

-Los Hombres Azules

Del Libro, Vientos del Desierto:

-La tormenta de arena, juega con los mantos negros de una mujer, son los vientos del poniente. A la distancia y entre la densa bruma, se deja ver la silueta doblada, del alma errante, que huye, ¿de qué? que busca y clama por justicia. Nadie la oye, nadie contesta a sus peticiones, donde se encuentra ese Dios de la justicia, ¿Dónde?

– Su piel de curvas marcadas, por el caminar, entre las tempestades de una vida llena de carencias, es el hambre, el dolor, la injusticia, ¿habrá sido expulsada, vejada, violada?, pobre mujer del desierto.

-Un panal de acero, deja pasar unos rayitos de luz, ella sedienta los confunde, con manantiales cristalinos que calmaran su sed, se apresura, incluso corre, se cae una y otra vez, parece que lo alcanza, son espejismos.

– Cae una y otra vez, pero ya no se levanta, un sol de justicia quema las vestiduras de la miseria, del dolor.

-Aun sus ojos, no se cierran, fijos a las dunas doradas de arena caliza, se niegan a viajar a la oscuridad eterna, se niegan hacer ese viaje sin retorno.

-No muy lejos de allí los búhos reales han divisado la silueta oscura, del cuerpo inmóvil, latidos lentos y entrecortados, golpean el pecho de la esperanza.

-En el horizonte una caravana lenta, surca las dunas densas, los hombres azules sobre camellos viejos, intentan ganar la batalla al soldado invisible.
-En alguna roca lejana o montículo de arena, el jaguar observa la caravana, el búho real planea sobre el ardiente cielo.

-Un hombre azul divisa a los búhos reales, alerta a su caravana, alguien esta en peligro.
 -Saltan a la grupa del camello y galopan a través de las colinas doradas, ya no sienten ni les ciega el sol ni la densa arena, es un corazón tocado por los alisios de la salvación.
-Gritan y golpean una y otra vez a los camellos, ellos galopan con la velocidad del viento, son guerreros, conocedores de leyes

antiguas y supervivencia, saben que el peligro es inminente, y deben ser raudos y veloces.

– ¿Seguirá latiendo el corazón lento de la esperanza?

-Con gritos y agitamiento logran expulsar a los búhos reales que planeaban el ataque a la presa

– Said salta, levanta el cuerpo inerte de la de la mujer de negra vestidura. Acerca su oído al pecho, no oye nada, la zarandea una y otra vez, sin respuesta, duda antes de quitarla el burka ¿lo hará? Traicionara Said las leyes del Corán.
-Muy despacio, suave y casi acariciándola, descubre el hermoso rostro, de piel aceitunada, ¡es muy hermosa! Exclama, ¿por qué lleva burka?, ¿A quién pertenece, de donde viene? seguía preguntándose el joven Said, mientras trataba de que el manantial cristalino viajara por la garganta sedienta.

 Said, observa la llave en el cuello de la mujer, ¿Qué significa? Ante la duda, la arranca y casi sin ser visto la oculta de los ojos de la caravana, que se acerca.

-Lava su rostro, y la aprieta junto a su pecho, entona un cántico deseando que llegue al cerebro y al corazón.

-La caravana se instala, las mujeres arman el campamento, y esperan a Said, ellas son la ley del desierto. Un sonido y leve movimiento, le hace gritar a Said, ¡esta viva!, las mujeres se apresuran y la entran al campamento, lavan y visten. Se miran y murmuran entre ellas, saben que es de linaje, pero, ¿las marcas en sus manos y espalda?

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Autora: María Santos Casado